jueves, marzo 27, 2008


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martes, marzo 18, 2008



Estamos abriendo etapas con sonrisas y lágrimas. Ahora, sin pararse demasiado a darles respaldo y explicación, dejamos que salgan sin medida sintiendo muy fuerte. El bagage empieza a acariciarnos la nuca suave, para que le sonriamos de vez en cuando. Todo lo que ha pasado en dos décadas y media sabe lejos pero huele bien. A mar, arena, aeropuertos, hojas de examen, hemerotecas, polvo, cambio de color en las paredes, atentados, altercados, amigos. Y ellos, que se empeñan en seguir allí, como parte de todo lo que llevamos de viaje cada día en el metro. Como las letras en cuadernos blancos. Como las gotas que quedan aún de mi perfume favorito en distintos frascos...
Gracias por las palabras, los abrazos, las sonrisas, las tardes, las noches, la risa, el sexo sucio, las olas negras, los árboles y las borracheras... y las noches en vela.
¡Bata-pim-pán! Allí estuvimos, y lo contamos

lunes, marzo 03, 2008

Siluetas


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Déjame que me quede con la excusa, para volver a las letras tóxicas diarias.

Porque es verdad que al despertar, huelo, toco, saboreo, veo, escucho... siento. Te siento otra vez. Y por fin te ríes aquí al lado. Y te reconozco en mis ojos.

Y que siempre eres tú el que
me espera... Y yo la que llega tarde.


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Hoy bajé al parque y me arranqué, una por una, las pestañas.

Me quiere, no me quiere... como margaritas azules.

Quería hacerlo desde que amaneció de madrugada, en mitad de una pesadilla.

Yo me desperté llorando, y sudaba mucho, porque tú te ibas y yo te seguía de lejos, desde la acera de la izquierda, y tú volvías a tener el pelo largo y la indiferencia.... como pasaporte entre tu barrio y el mío.

Sabía que eras tú y que te perdía. Que la mujer del ropero quería echarme las cartas y que no saldría nada bueno. Y que aún así. Me quedé. Porque si aguantaba allí quizá te acordaras de que yo te quería mucho y te había hecho feliz muchas veces.

Ella me dijo que aquello no saldría bien. Y mientras yo me tragaba el orgullo y veía cómo publicaban en papel re-manchado mi derrota, tú no tenías más ojos que los que le dedicabas a ella.

Y yo que sabía que la chica del gato era mucho mejor... Y que ella sabía leerte los ojos. Y que yo ya no me encontraba en ellos. Y eso me dolía más que el que te hubieras girando para sonreírla.

Porque no estaba en tu iris, no formaba parte de tu vida. Que ya no me querías a mi, y que yo ya no podía hacer nada porque te escurrías entre mis dedos. Que ni siquiera me reconocías. Pero que no me dejabas soltarme.

Bajé la calle escondida, detrás de los árboles. Mientras caminabas y ella te repetía que ya no estabas enamorado y que aquello no era lo mismo. Yo mientras pensaba, respirando fuerte sobre la almohada empapada, que me tragué las palabras, y por digerirlas tan dentro, vertí en sueños mis miedos...

Hoy me senté a esperarte en un banco, junto a la puerta de Madrid.

Siempre supe que te reconocería con uno sólo de mis sentidos.
Entre mil millones de personas.

Con uno sólo de mis sentidos podría saber que estabas.

Por eso decidí esperarte arrancándome una a una las pestañas, para quitarme, con los restos del sueño, todos los que quedaran de pesadilla. Y de camino, reafirmarme en que me quieres, mucho.

Y lo decidí antes de coger la puerta, cuando me viste volverme para ponerme rimmel.

martes, febrero 26, 2008


Hay una cuerda entre tu casa y la mía que quiere mantenerse tersa y suave.
Una cuerda que nos separa cuando quieres alcanzar el reloj y pararlo.
Y es la misma cuerda que le damos a mismo reloj cuando empieza la cuenta después de la batalla.

Es la cuerda que fue meta, y que ahora sería hilo dental. Para estar cerca de tu boca siempre.
Y es el reloj que nunca tuve y que querría tener para contar los minutos que quedan hasta que todo vuelva a estar como siempre.

¿Cómo es como siempre?

Siendo, sólo siendo, imagino

jueves, febrero 21, 2008

Nostalgia

Muchas canciones, muchos poemas, muchas letras escritas acompañando, acariciando... mirando con pena a la nostalgia.

Esta es una semana de nostalgias.
Nostalgia de bonobuses con besos.

Nostalgia de calles y adoquines viejos. Y de verjas y de besos cruzados.
Nostalgia de abrazos, de páginas de periódicos mojados. De te-acompaño-a-casa.

De sábanas con Ruth. De bancos sin alergias al polen ni al pino, con cables de alta tensión pero son carretera. Con flores blancas y canales de agua. Madrugadas de radio con Inma.

Búsquedas etílicas y llamadas sin responder.

De llamadas desde conciertos. De fachadas, de fragmentos, de farolas de luz naranja.

De madrugadas con tres coches aparcados en línea en la misma calle, Pakea 20.

De cubos iluminados. Y de Jazz. Y de madrugadas de vértigo, en las que amanece demasiado temprano. De lágrimas y de risas, y de acantilados llenos de luces.

Hoy, como siempre, lamento ir perdiendo imágenes sin ningún criterio. Pero agradezco guardar otras tantas. Llegué a pensar que coleccionaba recuerdos. Que pasabáis página olvidando más que yo.

Y de pronto, polaróid y momento congelado presente-pasado. Un billete gratis e inesperado a casi diez años atrás. Y ahí estaban nuestras cartas, amigo, y dos besos mal dados en cualquier esquina.

Pero nos gustaba la música. Y las esquinas de las calles. Y las motos. Luego nos gustaron más las escaleras. Llegó el tiempo de los asientos traseros. De los barcos trastévere. Y por fin, los parques, los cafés, las avenidas, los castillos, las murallas, las habitaciones, las camas con luz, sin luz... las velas, las fotos (gracias)

Qué maldito es el tiempo que te arranca recuerdos.
Si volviera a nacer... siempre llevaría una libreta conmigo.

La pereza es prima hermana de la nostalgia.

Pero la nostalgia es tan azul, tan rosa... tan bonita.
Como la aurora boreal que nunca vi.

O como el avión del que conseguí salir.

Gracias a todas las ventanas y a todas las puertas, por ser capaces de acompasarse para regalarme música.

Y a las páginas blancas, por tumbarse bajo mis manos para dejarse contar.

Foto: Chacón, Ruth y yo en Berlín. Viaje encuentro en Berlín, noviembre 2003. Itxi tomaba la foto. Ana Meyer reía contra la pared

viernes, febrero 15, 2008

Todo alrededor es de jabón. Son pompas azul celeste y rosa.

Sé que la mía es verde porque si cierro los ojos muy fuerte, puedo notarlo.

Como noto palpitar el corazón en la
garganta mientras agarro con fuerza mis tobillos para no moverme.

Tampoco quiero respirar, porque me duelen las
escamas cuando pierdo el equilibrio.
O cuando me coloco en la posición inadecuada (con las manos debajo del fémur)

Últimamente noto que abro mejor los ojos cuando estoy desnuda.


Y que veo más allá de las paredes cuando no hay cristales.
Las notas de canciones eléctricas y suaves, y el humo, me nublan la vista, así que prefiero cerrar los puños fuerte y beberme las lágrimas tóxicas.

No son tan suaves al paladar. Pero son gotas.

Viajo al mundo de la madrugada mejor cuando me pesan las manos. Las coloco sobre los mapas de ferrocarril urbano y uno las líneas de puntos que hay entre su casa y la mía.


Se me escapan del mapa las coordenadas a los sueños polares.
Pero estoy contenta. Porque vivo en una pompa de jabón y me gusta

jueves, diciembre 06, 2007



Ayer estuve con Benji en un sitio genial. Se llama "La cabra en el tejado" y ha sido descubierto como un gran café para cenar, merendar o estar...

Ya sabéis de mi debilidad por La Latina. Pues en la calle de Filipe, Santa Ana, en el número 26, tenéis este auténtico café; que es un bar de toda la vida reconstruido a café tipo Berlín, para echarse la nostalgia en copa, y disfrutar de buena música.

De fuera no llama especialmente la atención, si no fuera por las cuatro puertas que tiene, pintadas de rojo y con lucecitas de esas blancas que me encantan en cada arcada.

La barra, es como de un bar de toda la vida (de los palillos en el suelo, y servilletas de papel... pero sin ésto, claro) las mesas de maderita, las paredes pintadas de granate y beige, y wifi gratis, y música de gotan project y otros grupos de ese rollo... sofás viejos... y sobre la barra, colgados del techo, luces en forma de bola colgando de barras.

Os dejo alguna foto,

PD. también he de decir que, gracias a Alicia la Maga (mi maga personal, pues me regaló las primeras notas de Coco Rosie, en forma de Cd en mitad del pasillo de la facultad...) KIMYA DAWSON... A ver qué os parece :)

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