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Fue instintivo.
Se repetían las frases que entierro cuando tengo miedo.
Volvieron como tiburones gigantes.
A Dentelladas.

Tan, tan, tan real.
Que daba miedo.

Los olores, las voces, los suspiros.
Te desvanecías en el aire.

Y como fue instintivo, también te llamé, como todas esas veces que he tenido pesadillas, con lo mismo.
Pero esta vez no podrías decirme que me estaba equivocando.
Porque ya no estábamos juntos.
Pero tampoco necesitaba que lo hicieras.
Sólo escucharte. Y que me escucharas.

Y lo hiciste.
Y me impulsé un poco para arriba.
Y estuvo bien.

Y lo otro... no quiero saberlo. Porque como dice Lombao, "sobrevivo, pero no soy masoca"

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Escribo para ti, para mi, para contarte y que descifres cuando quieras lo que necesites. Para hacerte recordar, para guiñarte un ojo, para darte la mano, para sonreír contigo... Gracias por comentar

Remite


  • kay

  • Llegué por casualidad y por una conversación de cafetería envuelta en dudas. Encontré en los paraísos electrónicos los abrazos más auténticos... viajé sola por Kioto, por Dresden, embotellé lluvia y suelto lastre. Ahora sólo escribo, de oficio. Y en septiembre de 2009, años después de posarme para aterrizar, vuelvo a emprender una aventura voladora; desnuda y rellena de letras. bienvenido
radiografía
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tinta y prosa
y letras e historias con máscara
y cristales rotos...
y tus ojos, reinterpretándolo todo



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